5.12.11

10

Desde que partí
Yo ya no pertenezco a ningún lado
más que en el que estoy sentada
temporalmente

20.11.11

Ella es una idiota

Te veo pasar
pero ya no como antes
ahora ya no te hablo

¿Por qué cuándo te hablo me sonríes?
Sabes, no estás ayudando mucho

Tú me haces acordar al pajarito de Twitter
solo que gris, aunque deberías ser azul
como Alejanda
pero yo la veo gris

Me pregunto a veces si me piensas
como yo en ese collage extraño

Ya sé que nadie me entiende
que el poema debe ser no para mí
no egoísta
no íntimo

Pero ya es tarde

13.9.11

ALANA

Alana despertó hoy, confundida e indispuesta. El cielo nublado y la tenue garúa, le hicieron creer que era temprano, pero eran ya las 11 a.m.

Se levantó y fue a la cocina a prepararse un café, pero no se dio cuenta si lo que le echaba a la taza era café o cocoa. Que importaba, la cuestión era llenar el estómago para que dejara de sonar. Mientras movía la taza (de café o cocoa) con azúcar, miró el celular por si tenía alguna llamada perdida. Nada. Ella sabía que ese acto era inútil, puesto que no había escuchado esa canción de Santana, y él nunca la volvería a llamar, nunca. Tiró el celular a la mesa, lo más despacio posible como para que no le ocurriera nada y sorbió su taza, de un solo golpe. No le supo a nada.

Abrió las cortinas de la sala y se sentó en el sillón, a mirar las montañas verdosas cubiertas de niebla. Era un espectáculo hermoso que no le interesaba en lo más mínimo. La mayoría del tiempo miraba distraidamente, mientras su mente volaba hacia otro lugar.

El reloj dio las 12 m. y Alana aún seguía en camisón. El cielo empezó a despejarse, y un tímido rayo de sol comenzó a asomarse. Alana odió de inmediato ese arrebato del clima. Lo odiaba porque le hacía recordar a él. Se rió, y mientras lo hacía, pensaba: Eres una estúpida Alana, si siempre piensas en él.

Alzó las piernas en el sillón y los rodeo con sus brazos. Apoyó su mejilla izquierda sobre sus rodillas y miró su reflejo en el vidrio de la ventana. Mientras observaba sus ojos, recordó la primera vez que le dijo amor. Un sonrisa cansada se pintó sobre su rostro inexpresivo, pero se desdibujó rápidamente. Cerró los ojos. Quería no pensar, no recordar, no torturarse más con él; pero tampoco quería seguir drogándose para dormir, y dejar de vivir, aunque hacía tiempo que ya había dejado de hacerlo.

Se paró y subió y su habitación. Se bañó, cambió y arregló. Mientras terminaba se ponerse el rubor sobre el rostro, pensaba: Haz sido demasiado estúpida, Alana. Que se vaya a la mierda ese pobre diablo, que hoy sales a matar.

27.8.11

9

Camino
sobre tierra vieja
sobre humo hermano
entre el mar andino de este suelo
camino
sobre huellas de escritor italiano
camino
estás
y no
ni en el corazón de esa calle
ni en el móvil.

15.7.11

8

Te miro, describiendo mariposes azules desprendiendose de mi cabeza.
Te miro, y no haces más que confirmar mi sino doloroso y ausente.
Te miro, y mis manchas gitanas te dicen que anoche no he dormido.
Te miro, sientiendo un temblor en mi músculo cardíaco.
Te miro, exalando mi última esperanza
Te miro, y deseo que no existas más en mi utópico mundo.

4.7.11

7

Son cerca de la una de la madrugada
mis venas están infectadas de cafeína
y yo aún no termino de argumentarte.
Suena la canción ochentera
mis dedos se mueven rápidamente
parece que ya fuera octubre
y ya se me fue el sueño.
Son cerca de la una
de la madrugada de ese día más
que no fue otra en el que aquel veneciano latino explotó
Ese miércoles maldito en el que tuve que
aprenderme una lengua profana
para no perder la poca conciencia que me queda.
Suena una canción
mitad egocéntrica, mitad ególatra.
Y sigo sin sueño.
Es tarde
mañana hay una clase importante
y aún no termino de argumentarte.
Madre me preguntó si me sentí triste
por aqueña cita extraña/necesaria
que me dijeron esos blancos hombres.
No está preocupada por la cita
solo por mi debilidad mental.
Son la una
y suena una guitarra delirante.
Son la una y no me muero.